Cualquier descenso en datos relacionados con muertes y enfermedades es positivo. Sin embargo, asusta pensar que 509 personas fallecieran durante su jornada laboral hasta noviembre de 2010, por mucho que represente un descenso del 13,6% en relación al mismo periodo de 2009. Otras 167, un 6,7% menos que el año anterior, perdieron la vida en el camino del trabajo a casa o de casa al trabajo, lo que formalmente se denomina ‘in itínere’.

¿Alguien se atreve a cuestionar el valor de la prevención?
Entre enero y noviembre se registraron más de 584.500 accidentes laborales con baja, 4.436 de carácter grave. Aunque también estas cifras representan un descenso porcentual, ponen los pelos de punta. También se registraron 15.772 casos de enfermedades profesionales, 8.336 de las cuales causaron baja laboral. Un descenso del 8,6% que, no obstante, nos hace reflexionar sobre el número de personas en nuestro país que desarrollan ocupaciones de riesgo sin que seamos conscientes en nuestro día a día.
Son datos publicados recientemente por el Ministerio de Trabajo en el Boletín de Estadísticas Laborales (BEL) y de los que se han hecho eco las agencias EFE y Europa Press. Las cifras también indican que el sector servicios concentró casi la mitad de los accidentes mortales en jornada de trabajo, con 241 fallecidos. Le sigue el sector de la construcción, con 124 siniestros mortales,, el de la industria, con 98, y la agricultura, con 46. El mayor descenso porcentual se produjo en la construcción, donde las muertes bajaron un 21,5%. Por cínico que suene, algo bueno tenía que tener la ‘crisis del ladrillo’.
Foto: Stéfano Obregón en Flickr.com.

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